
Y cuando el día termina, ya no sale el sol, las luces se apagan, y las personas no están, todos duermen, solo se oye el ladrido de los perros, alguno que otro vehículo pasar, la luna iluminando tu ventana, y no vez a nadie a tu lado y piensas en un par de historias no resueltas.
Es ahí cuando comienza tu día, tu presente, y encuentras la verdad.
Empiezas a cuestionar el disfraz que asumes día a día y te propones ser el mejor al día siguiente.
Pero nada cambia, nunca nada cambió. Todo vuelve a ser cotidiano, te despiertas y comienzas tu función, vuelves a ser ese payaso, vuelves a caer en lo que te destruye, tu día acaba y llegas a casa con los mismos sueños que la noche anterior te propusiste y no pudiste cambiar.
Entonces que hago mal? Y empiezas otra vez a pensar y no le puedes ganar a tu verdad.
Es ahí cuando comienza tu día, tu presente, y encuentras la verdad.
Empiezas a cuestionar el disfraz que asumes día a día y te propones ser el mejor al día siguiente.
Pero nada cambia, nunca nada cambió. Todo vuelve a ser cotidiano, te despiertas y comienzas tu función, vuelves a ser ese payaso, vuelves a caer en lo que te destruye, tu día acaba y llegas a casa con los mismos sueños que la noche anterior te propusiste y no pudiste cambiar.
Entonces que hago mal? Y empiezas otra vez a pensar y no le puedes ganar a tu verdad.
Esta noche pensare que mañana nada será igual, mientras sueño como todo se destruye...
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